CURSO MOOC: ACOSO ESCOLAR
MÓDULO 2: ACTIVIDAD 1
Una vez analizados los cuatro casos que nos ocupan he decidido decantarme por el caso 3: Aislamiento en el grupo de clase en donde un alumno se encuentra apartado y rechazado, pero no sufre conductas agresivas de un modo claro.
- ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN GENERAL DEL GRUPO
Nos encontramos ante un grupo/clase de alumnos de 12 años. Por su edad media, y por la fecha del informe, podemos estar hablando de alumnos de 1º de la ESO.
Sabemos que es un grupo bastante numeroso constituido por al menos 29 alumnos, que son los que, en principio, han contestado al test (heteroinforme).
El grupo está formado en su mayoría por chicos (un 63 %), siendo el porcentaje de chicas del 37 %, esto es, 18-19 chicos y 10-11 chicas.
Teniendo en cuenta estos datos y sin haber profundizado, todavía, en la información que vierte el informe, tenemos un grupo de alumnos que hay que cuidar y trabajar mucho para que exista una buena cohesión entre ellos. En estas edades, según numerosos estudios, es cuando mayor porcentaje de acoso escolar nos podemos encontrar, situación que se agudiza con la considerable desproporción del número de alumnos frente al número de alumnas.
AMBIENTE EN EL GRUPO
Estudiando, detenidamente, el informe, observamos que en general casi todos los alumnos se siente bien dentro del grupo y con bastantes amigos, aunque manifiestan que en ocasiones aparecen situaciones difíciles y conflictivas, exponen que el ambiente de trabajo y estudio dentro del aula es adecuado para desarrollar las actividades que se programen.
Dentro del grupo nos encontramos con cinco alumnos (20, 26, 16, 24 y 9) considerados por sus compañeros, como alumnos amable, respetuosos, colaboradores, etc.
En el análisis del sociograma realizado en el grupo (el alumno 29 no aparece) lo primero que nos llama la atención y que tendremos que tener en cuenta para la rápida intervención es la situación de los alumnos 25, 17 y 7 por no haber recibido ningún voto a favor.
El alumno 25 es indiferente para el grupo, no quieren relacionarse con él pero tampoco lo rechazan.
El alumno 7 tiene un voto positivo, es decir, algún alumno lo ha elegido como amigo, y 2 votos de rechazo.
El caso más claro de aislamiento y rechazo social dentro del grupo es el del alumno 17, no sólo no lo elige ningún compañero sino que le rechazan el 50 % de la clase. Consideramos que esto puede ser debido a que es un alumno que presenta cierta impulsividad y que provoca situaciones conflictivas, coincidiendo con la respuesta que han dado en general los niños, manifestando que, en ocasiones, surgen situaciones complicadas.
Otro aspecto que llama la atención es que el grupo está dividido en varios subgrupos, concretamente tres.
Las niñas se relacionan entre ellas y parece que el grupo está muy cohesionado. Dentro de este grupo de las niñas encontramos un sólo niño de la clase (el número 14) quizá porque se encuentre más conectado con las actividades e intereses de las chicas.
Los otros dos grupitos están formados, uno por seis alumnos y el otro por 5. Después hay dos niños que se relacionan entre ellos, el número 16 y el número 12, y un alumno el número 13, aunque se relaciona con el alumno 24 tiene también muchos votos de rechazo (11)
Dentro del grupo de seis niños tenemos al alumno 18 (no parece muy clara su identidad sexual) que no ha realizado el test. Pensamos que ha sido porque no ha querido manifestar su opinión por inseguridad.
Detectamos claramente a los tres líderes positivos el número 26, el número 20 y el número 22, dos de ellos están integrados en uno de los subgrupos de chicos y el otro en el otro subgrupo. Este aspecto lo tendremos en cuenta a la hora de trabajar la integración de los alumnos que están más aislados en el grupo (17, 7, 25, 13) y en menor medida los alumnos (16 y 12).
Una vez estudiada la situación de manera global pasamos a diseñar un línea de actuación.
INTERVENCIÓN Y LÍNEA DE ACTUACIÓN
Nuestro objetivo es la integración de los alumnos rechazados, fundamentalmente el alumno 17, además de dotar al grupo de estrategias para potenciar la cohesión entre todos.
En el caso que nos ocupa, una vez que se ha detectado por el tutor/a, aunque no es, en principio una situación de acoso, sí hay que incidir para mejorar y evitar que se desencadene, por lo que se inicia el protocolo de actuación.
La tutora debe poner en conocimiento del equipo directivo y más concretamente del director del centro la situación para que, éste último, inicie el procedimiento establecido por la instrucciones de la Vicenconsejería de Educación, Juventud y Deporte y las instrucciones marcadas por el servicio de inspección.
Además se debe informar a todos los docentes que trabajan de manera directa con el grupo para que estén pendientes por si surgieran posibles altercados.
El director junto con el jefe de estudios establecerán reuniones de coordinación con los docentes directos y con el equipo de orientación para marcar conjuntamente la línea de actuación: intervención con las familias, intervención con el grupo, intervención con los alumnos afectados…
ENTREVISTA CON EL ALUMNO EN SITUACIÓN DE RIESGO (ALUMNO 17)
El orientador por un lado y la tutora por otro, se reunirán con el alumno para recabar, de forma cercana e individual, la información de cómo se siente, qué le gustaría cambiar, qué puede hacer él, qué pueden hacer sus compañeros, qué pueden hacer los “profes”, qué puede hacer su familia, etc. para mejorar la situación en la que se encuentra.
También se trabajará de esta manera con los alumnos (13, 25 y 7)
Por otro lado, la PTS del centro y la tutora se deberán reunirse con las diferentes familias para indicarles los aspectos detectados y la intención del centro de modificarla, para lo que necesitaremos su apoyo y colaboración incondicional. Además, la familia nos va a trasmitir información importante de cómo ellos perciben el tema (cómo se comporta el/los niños en casa, con la familia, con los amigos externos al colegio, su estado de ánimo, si hay alguna situación destacable en el ámbito familiar, etc.)
COLABORACIÓN DE ALUMNOS AYUDANTES
Contamos con varios niños que por sus características están muy bien valorados dentro del grupo, se les considera colaboradores, amables, conciliadores, etc. Son los alumnos (22, 24, 26 y 20), a ellos recurriremos de diferente forma.
Parece oportuno informarles de manera individual de la situación general del aula, de las experiencias negativas de rechazo que están sufriendo algunos compañeros y nuestras pretensiones al solicitar su colaboración. Además se les pide la mayor y absoluta discreción, por lo que deben ser además alumnos de nuestra confianza y no dejarnos llevar sólo y exclusivamente por la aportación que han hecho sus compañeros mediante los test.
Al alumno 17 debido a sus características, es un sujeto activo, no parece adecuado asignarle un alumno ayudante hasta que no se hayan trabajado con él diferentes terapias de autocontrol.
Al alumno 13 parece claro asignarle como alumno ayudante al número 24 ya que entre ellos existe una relación recíproca de amistad. El número 24 debe conseguir que poco a poco el 13 se integre de manera activa en las actividades grupales que les propongamos.
Al alumno 25 y 7 le podemos asignar varios alumnos ayudantes que potencien progresivamente su integración y que velen por que no se sientan más desplazados al prestarles sus apoyo.
ACTIVIDADES PARA REALIZAR CON EL GRUPO
Se planificarán y se implementarán en el aula actividades integradoras y cooperativas para lograr el objetivo de nuestro trabajo (la integración de los citados alumnos y la cohesión del grupo)
Una de ellas será la de organizar el aula de manera que se fomente la colaboración entre los niños, haciendo diferentes grupos según sus características.
Existen gran variedad de actividades de este tipo, entre ellas se pueden visionar vídeos/ películas que trabajen aspectos sociales, emocionales, etc.
Además se pueden proponer juegos/actividades del tipo:
- Actividades para reír, liberar energía, estimular el movimiento, etc.
- Dramatizaciones donde se observan situaciones conflictivas y de discriminación y su correspondiente solución
- Juegos de colaboración grupal para conseguir un objetivo común: por ejemplo qué equipo resuelve el enigma planteado.
- Actividades para conocerse entre sí
- Actividades que potencien la comunicación entre los niños y que potencian la seguridad en sí mismos y como grupo, etc.
Hay que tener en cuenta que los tiempos de recreo y determinadas áreas, como la Educación Física, proporcionan momentos, que de ser bien programados y organizados, favorecerán la integración y la cohesión grupal.
SEGUIMIENTO
Como en todo proceso educativo se debe realizar un seguimiento y evaluación que nos muestre cuál es el nivel de mejora adquirido, el punto en el que nos encontramos y los aspectos en los que todavía debemos seguir incidiendo.
De todas las actuaciones adoptadas, desde en inicio con la realización de los diferentes test por parte de los alumnos, las reuniones realizadas, las medidas implementadas, etc. se elaborará un informe.
El informe más concluyente será el que se realice tras desarrollar todas las actuaciones para comprobar cuál es estado de los diferentes alumnos y del grupo en general. Para ello se pueden volver a pasar al grupo test o una batería de preguntas encaminadas a aportar información de manera individual y de manera grupal.
Una vez que se recaba esta información se vuelve a reunir el equipo docente, el director y el jefe de estudio junto con el E.O.E.P. para realizar el análisis conjunto de la situación y valorar si se debe seguir incidiendo en el grupo.
Posteriormente se debe informar también a las familias del progreso realizado.
Aunque se observe una mejora notable y hayamos conseguido que el alumno en cuestión (el alumno 17) esté más integrado y aceptado por el grupo, y se haya conseguido una mejor cohesión grupal e interrelación (que las niñas y los niños se relacionen entre ellos) debemos seguir expectantes, observando de manera activa y sistemática las diferentes situaciones, a la vez, que seguimos realizando actividades que potencien la buena relación dentro del grupo.